¿Qué tan dependiente a tu vida virtual sos?

tecnoadiccion¿Cada cuántos minutos revisás tu WhatsApp? ¿Estás muy pendiente de lo que sucede en tus perfiles sociales? Revisar el teléfono celular en lapsos muy cortos y constantes, para ver si recibiste algún mensaje, puede llevar a lo que se denomina FOMO (fear of missing out), así es, se trata del miedo a perderse de algo. Así lo afirma el sitio lagaceta.ar.

 

¿Tuviste algún momento la sensación de sufrir una verdadera adicción a los aparatos tecnológicos? La directora de Coaching Club explica algunos síntomas inequivocables:

 

—Estas en el cine y a los veinte minutos de estar sentado en la butaca no resistes a la tentación de sacar el móvil del bolsillo para controlar el buzón de correo.

 

—Durante una cena con un grupo de amigos te aíslas de vez en cuando para conversar en un chat con otra persona descuidando a tus comensales.

 

—En el hotel donde acabas de llegar para pasar un fin de semana te pones histérico al enterarte que no hay wifi

 

—En el supermercado te olvidas mitad de la compra porque has estado al teléfono conversando con alguien.

 

El sitio abc.es publica cómo superar la adicción a la tecnología y redes sociales, por medio de estos cinco pasos:

 

—Vivir el presente, el ahora y nunca más sin estar pendientes de cristalizar cada momento en un post o una imagen para compartirla en el círculo virtual de las redes sociales.

 

—Estar abiertos al mundo y a lo que pasa alrededor de nosotros sin aislarnos con cascos para escuchar música cuando estamos en el metro o mirar fijamente una pantalla cuando paseamos por la calle.

 

—Gozar de los placeres de una película o de un concierto sin estar pendientes de lo que está ocurriendo en Facebook.

 

—Saber escuchar a los demás sin interrumpir nuestra capacidad de concentración y distraernos mirando sin necesidad el teléfono.

 

—Comprender que estar desconectado de vez en cuando significa estar conectado a lo que está ocurriendo ahora mismo en un presente que en muchas ocasiones nos olvidamos de vivir.

 

¿Te animás a intentarlo?

 

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