Recomendaciones de Facebook para mejorar la seguridad de los hijos

Recomendaciones de Facebook para mejorar la seguridad de los hijosFacebook comparte una serie de recomendaciones para mejorar la seguridad de niños y adolescentes a fin de evitar el contacto con extraños, utilizar Facebook en caso de que se trate de un menor de 13 años y que la mejor manera de estar seguros es a través de la prevención y el diálogo con los hijos.


A continuación, lo que Facebook comparte en su sección Ayuda a los adolescentes a usar Facebook con seguridad, para que puedas saber qué hacen tus hijos en Facebook, quién puede ver el perfil de tus hijos, etc. Aquí  parte del texto: 

 


¿Qué hace mi hijo en Facebook?

Al igual que los adultos, los adolescentes utilizan Facebook para conectarse con sus amigos (a través del chat, de los mensajes personales y compartiendo fotos, vídeos, enlaces y otro tipo de información). Utilizan Facebook para anunciar sus logros, felicitarse el cumpleaños y planear eventos sociales, como ir al cine o a casa de un amigo.


¿Quién puede ver el perfil de mi hijo?

Las únicas personas que pueden ver las publicaciones de los adolescentes son sus amigos, los amigos de sus amigos y sus redes de Facebook (como la escuela en la que estudian). Tenemos mecanismos de protección y seguridad adicionales para adolescentes (edades comprendidas entre los 13 y los 17 años) con el fin de garantizar que sus perfiles y publicaciones no aparezcan en resultados de búsqueda públicos. Igualmente, si un adolescente comparte su ubicación a través de Lugares, solo sus amigos de Facebook podrán verla.


Habla con tu hijo.

Los padres no tienen por qué ser expertos en el terreno de los medios sociales para hacerles preguntas a sus hijos y entablar una conversación con ellos. Habla con ellos acerca de la seguridad y la tecnología desde el principio y con frecuencia, del mismo modo que les hablas acerca de la seguridad en la escuela, en el coche, al ir en transporte público o al practicar deporte.

Una de las mejores formas de iniciar una conversación es preguntar a los adolescentes por qué consideran que los servicios como Facebook son importantes. Puedes pedirles también que te enseñen cómo configurar tu propio perfil de Facebook, para que veas en qué consiste. Mantén una conversación con ellos acerca de qué datos son apropiados para compartir en línea y cuáles no. Pregúntales acerca de su configuración de la privacidad y sugiéreles revisarla juntos de forma periódica. Establece unas normas y exige su cumplimiento.


Aprende de tu hijo adolescente

Los adolescentes de hoy en día han crecido con internet, los celulares y los mensajes de texto. Para la mayoría de ellos no hay línea divisoria entre el mundo real e internet. Las nuevas tecnologías siempre han formado parte de sus vidas, por lo que cuando las tildamos de triviales o de pérdida de tiempo, estamos criticando un aspecto importante de la interacción social de los jóvenes. Es probable que ya lo sepas, pero a no ser que estés a la última en cuanto a medios sociales, es muy probable que tu hijo sepa más que tú. No te preocupes. ¡Que no te dé miedo pedirle a tu hijo que te enseñe cómo funcionan!


El respeto es lo más importante

También es importante hablarles acerca de la regla de oro: trata a los demás como quieres que te traten a ti. Esto también se aplica al uso de las nuevas tecnologías. Asegúrate de que tus hijos sepan a quién recurrir en caso de que alguien los acose. Ayúdales a comprender cómo tomar decisiones responsables y seguras en cuanto a las publicaciones que realizan, ya que cualquier elemento vertido a la red puede malinterpretarse o sacarse de contexto.


Una vez que estés en Facebook…

Si dispones de un perfil de Facebook y eres amigo de tu hijo, intenta respetar los mismos límites que respetas cuando no estás conectado. Deja que su relación dicte la forma en que interactúas con él cuando, por ejemplo, te unas a una conversación entre amigos de tu hijo o publiques en su muro. Piensa en los medios sociales como una reunión en la casa de uno de los amigos de tu hijo. Puedes darle permiso a tu hijo para ir y, aunque no estarás allí para vigilar cómo se comporta, confías en que se portará bien con sus amigos y con otros padres. Se trata, al fin y al cabo, de encontrar un equilibrio entre la independencia y la necesidad de privacidad cada vez mayores de tu hijo y tu preocupación por su seguridad.

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